"Cada canción es un misterio"

Medio periodístico:
Revista Veintitrés

Fecha de publicación:
21 de Noviembre de 2002

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Jorge Fandermole

Prensa

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Fandermole hace todo bien: es autor de algunos de los temas más bellos del cancionero argentino como "Río Marrón" y "Era en abril", es un buen cantante y cuenta con el respeto de la mayoría de sus colegas. Sin embargo es casi un desconocido. Acaba de grabar Navega, un disco notable. Del mercado, de su decisión de no mudarse a Buenos Aires y de sus composiciones habla en esta nota.

Es uno de los mejores compositores de la música popular. Un intérprete singular, Un artista coherente y obstinado. Un tipo que prefiere empezar el día con el Paraná en los ojos antes que vivir cualquier amanecer de la gran ciudad. Se llama Jorge Fandermole, nació en Andino, Santa Fe, pero es rosarino por convicción Le dicen Fander, a secas, Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré popularizaron algunos de sus temas como "Era en abril" y "Canción del Pinar", cuando la llamada Trova rosarina irrumpió en la escena de la música nacional. Recientemente Mercedes Sosa grabó una bellísima versión de "Sueñero", otro de sus temas. Como confirmación de la lógica impiadosa del mercado, tuvieron que pasar diez años para que sus canciones volvieran a ser registradas con su voz en un disco. A él no parece importarle esta demora, sigue apostando a las canciones y a su misteriosa perdurabilidad.
- En estos años escuché a músicos y periodistas preguntarse lo mismo: ¿por qué Fandermole se queda en Rosario?
- El tema es remanido. Depende de las escalas de los lugares y qué relación tienen esas escalas tanto geográficas como temporales. Cómo la dinámica de cada lugar está en sintonía con la forma de actuar y pensar de uno. Como a mí me resulta cómoda esta escala, si la tengo que cambiar la cambiaría por una similar. El tema de las geografías que te imponen largos trayectos y un modo de organización bien estricto para que las cosas te salgan, no me convence. Me parece que ciudades chicas donde los factores de acción y de producción son parecidos me favorecen más. Lo único que se sufre es el acceso a esa centralización de medios que después amplifican el trabajo.
- ¿Cuándo comenzaste a componer canciones?
- Yo tocaba la guitarra desde los 14 años en mi pueblo. Cantaba cuando era chico porque mi papá cantaba y él me enseñaba algunas canciones o estribillos. Y después debo haber pedido que me compren una guitarra y empecé a estudiar guitarra y a tocar folklore.
- ¿Tu viejo era músico?
- No, mi viejo no tocaba ningún instrumento, le gustaba cantar tangos. De a poco empecé a darme cuenta que no entendía lo que decían algunas canciones y me puse a analizar las letras. Luego, cuando escuché a Serrat cantando a Machado, se me partió la cabeza, fue una patada lírica. Al mismo tiempo en la secundaria estaba estudiando literatura española. Y todo cerraba. Entonces intenté componer. Fue la época de "Era en abril"
- Ese tema cuenta de una manera conmovedora la pérdida de un hijo ¿Qué edad tenías cuando lo escribiste?
- 16 años
- ¿Qué son las canciones para vos?
- Las canciones son la única forma expresiva que estoy llegando a manejar con cierta tranquilidad y destreza. Y no se si será porque uno se encariña con ese tipo de prenda pero a medida que pasa el tiempo le encuentro una posibilidad potencial cada vez mayor como género. Con el carácter tradicional de género breve que no tiene que pasar los tres minutos y tiene que ser eficaz y por momentos explosivo. Para mí tiene una complejidad que no se termina de definir ni por la belleza de la melodía ni por el carácter armónico, ni por la mejor resolución de la letra sino que a veces para mí con muy poquito de cada cosa por ahí sale una canción recordable. Uno lo ve en el cancionero popular de todos los países. O te encontrás con una letra que en sí misma no parece una gran letra y con una melodía que no parece una gran melodía, pero escuchas la canción entera y pensas que tipo de química hay que hace que ese tema perdure. Hay tipos que con muy poco logran canciones impresionantes y hay tipos que con una gran letra y una gran melodía no te garantizan una buena canción.
- ¿Eso es quizá lo maravilloso?
- Sí, las canciones son misteriosas. Nunca se sabe para qué lado salta la liebre. Hay canciones que arrancan de modo insólito. Como se puede concebir que hace años alguien haya comenzado una canción diciendo "Rara, como encendida". Es muy extraño. Pero esa canción alcanzó un grado de popularidad impresionante. Y "Los Mareados" (de Cobián y Cadícamo) es apenas un ejemplo. "Rara" es una palabra rara para comenzar una canción; sin embargo la canción perdura.
Navega es el quinto disco solista de Fandermole. Desde el último trabajo pasaron casi diez años. Antes había grabado: Pájaros de fin de invierno (1983), Tierra, sangre y agua (1985), Mitologías (1989), Los trabajos y los días (1993)
- Tal vez viviendo en Buenos Aires, en ese mismo período, hubieras editado tres discos. ¿Pensás en eso?
- No. Creo que no habría editado más discos, seguramente habría estado sometido a circunstancias distintas que me hubieran llevado a otro tipo de realidad pero no me parece que tenga que ver con eso. En ese transcurso desde el '93 hasta ahora tuve algunas experiencias que para mí fueron muy interesantes. Estuve en un proyecto conjunto con Adrián Abonizio haciendo una serie de espectáculos y después estuve en la dirección del área de Cultura de la municipalidad de Rosario. Compartí un proyecto con Rubén Goldín. Después vino Rosarinos y desde hace un tiempo mi encuentro con el Negro Aguirre que sigue hasta ahora. Además tuve a mis hijos. Las cosas fueron como fueron y el disco este me salió así porque estaba acá. Si hubiese estado en Buenos Aires no lo hubiese hecho en este sello entrerriano (Shagrada Medra), ni en forma independiente y hubiese salido otra cosa. Estoy conforme con lo que hago, no la sufro.
- Desde Juan Carlos Baglietto hasta Mercedes Sosa, son muchos los intérpretes que eligen tus canciones...
- Me alegra mucho haber tenido ese feeling con toda la gente que graba mis temas. Por supuesto que algunas versiones me gustan más que otras, pero nunca tuve una sensación desagradable. Yo escuché a creadores lamentándose: "Mirá este pelotudo lo que me hizo". Hay que entender que dentro de los géneros populares existe una ley no exenta que dice que la identidad de un tema es difusa. Está mas o menos fija en el aspecto rítmico y más o menos en lo melódico, y la letra con oído y buena voluntad te la pueden mandar por carta pero en los otros aspectos como los arreglos o el carácter de lo tímbrico y lo armónico está sometido a que te lo modifiquen. Hay que tratar de disfrutar las versiones aunque algunas te puedan decepcionar.
- ¿Qué versión te conmovió?
- La versión de Mercedes del "Sueñero" me emocionó. Me emociona su voz, no puedo determinar por qué. En determinadas voces hay cierta cuestión íntima, que nace de vaya a saber qué profundidad de la persona, de allí emerge la voz que tendrá que ver con el timbre, con el color, con el modo de articular. Hay quien puede reducirlo a factores técnicos y hasta el cantante puede decir que no sabría hacerlo de otra manera, pero son esas voces que escuchás y decís "qué desnudez y qué belleza". Para mí la voz de Mercedes tiene eso. Además ella me contó que estudiaba el tema, que lo ponía a la mañana, que le daba trabajo y que el tema le gustaba pero que le costaba porque tiene una extensión amplia y tal es así que no lo incorporó a su repertorio en vivo. Es un tema que grabó y que raramente lo hace. Le salió tan bello y con tanta precisión que me emociona. En general, también las canciones que hace Juan (Baglietto) me parece que siempre están bien. El encara las versiones de lugares que son diferentes a como yo las veía pero indefectiblemente están muy bien.
- Hablemos del CD, allí aparece el río...
- Es un tema recurrente. Para mí el vínculo con lo natural es el río y el vínculo con lo urbano son los afectos humanos. El disco tiene como ejes el río y la navegación, pero se trata de una ampliación del concepto de navegar que tiene que ver con el modo de fluir de cada uno respecto de su vida, algo que yo trato de explicar en la canción que le da nombre al disco. Este trabajo es mi navegación. El CD es un material más tirado al margen por el concepto, por el modo que va a ser comercializado, por lo estético. Además la forma en que fue concebido fue descentrada, en general los intérpretes conciben un repertorio, tratan de grabarlo lo más rápido posible y sobre ese repertorio se ponen a laburar y salen a vender el disco. En este caso, el disco se viene haciendo con temas que son de años, por eso quedó tan parejo.
- Hay quienes te consideran uno de los mejores compositores de la música popular. ¿Sos consciente de eso?
- No sé si por temor o pudor sólo presto atención a lo que tiene que ver con el laburo y una vez que lo hice, trato de no hacer comparaciones ni evaluaciones. Yo no sé que pasa con lo que hago. Los elementos de juicio vienen de afuera de mí. Hay mucha gente talentosa. La composición del Negro Carlos Aguirre me parece que tiene una riqueza muy grande. Yo no lo conocía a Coqui Ortiz, que es chaqueño, no lo conocía a Juan Quintero, que es tucumano y son músicos formidables. Y después hay grandes artistas como Raúl Carnota, que siguen una línea muy coherente. Yo tengo puesta la atención en eso, no en la evaluación de lo que hago.

Víctor Heredia

"aliento a la belleza"

Creo que fue en 1985, cuando para uno de mis conciertos en el estadio de Ferro lo presenté a consideración de las casi treinta mil personas que se convocaron esa noche. Cantamos juntos una de sus bellas canciones "Río Marrón". Su poesía me estremeció siempre, al igual que lo hizo esa noche con mi público. Para Jorge fue un desafío, para mí un gusto enorme, cumplir una asignatura pendiente con quien, para este humilde servidor, sigue siendo el ejemplo más claro de lo que debe hacerse en materia de composición con una idea. Bastaría con escuchar "Cuando". Lo insólito, lo cruel, es el silencio que los medios de comunicación han impuesto sobre Jorge. Un compositor al que han homenajeado desde sus propios discos artistas de la talla de Baglietto, Fito Páez y Mercedes Sosa. ¡Ay de estos tiempos absurdos! Estos donde todo parece consumirse persiguiendo la estupidez, la procacidad, lo efímero del marketing dispuesto por los dioses de la globalización. Y, ¡ay de nosotros! Pobres seres enceguecidos que alcanzamos a distinguir sólo los fuegos de artificio y nos perdemos, lo más bello de la serenidad de la noche. Fandermole seguramente va a llamarme por teléfono para reconvenirme, humilde como es, por estas palabras que vierto aquí. No importa, voy a decirlo igual: él es uno de los más grandes de nuestro país, merece un espacio más importante del que ahora disfruta. Ojalá los argentinos, sobre todo los jóvenes, presten más atención a bucear entre los que dibujan cielos y territorios acordes a nuestro devenir. Que no son todas desgracias las que contamos, si no la gracia de vivir exactamente aquí, donde hemos nacido. Esos amigos que como Jorge siguen dando aliento a la belleza a pesar de la muerte cotidiana, de la violencia social, de la tristeza, pero también desde la felicidad de la resistencia.


J.C. Baglietto

"es un esclarecido"

Fandermole es un esclarecido. Cada año que pasa se acerca más a la síntesis de música popular e imágenes poéticas. Tiene una capacidad muy especial para combinar las palabras en función de la música. Se merece un espacio de comunicación mucho mayor que el que tiene ahora.