El rosarino Jorge Fandermole publicó su quinto disco

Medio periodístico:
Revista La Maga

Fecha de publicación:
27 de Abril de 1994

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Jorge Fandermole

Prensa

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El rosarino Jorge Fandermole publicó su quinto disco

Era en abril y Río marrón son las dos canciones que hicieron conocido a Jorge Fandermole, un músico y compositor rosarino que se destapó gracias al boom que en 1982 protagonizó Juan Carlos Baglietto. Con su quinto disco en la calle, Fandermole no añora los tiempos en que ser músico rosarino abría todas las puertas: "No habría que pensar que aquello duró poco o se cayó por las alternativas de su propia energía sino que las condiciones de difusión y discográficas son distintas."

En 1983, luego del éxito de Baglietto tras la Guerra de Malvinas y la explosión del rock nacional, todas las compañías querían tener a un integrante de la "nueva trova rosarina" en su cartera. Más relacionado con el nuevo folclore que con el rock y el pop, Fandermole firmó con EMI y publicó ese año Pájaros de fin de invierno, y en 1985, El primer toque. Después pasó a Melopea y en el '88 grabó en dúo con el guitarrista Lucho González. Un año después salió Mitologías y recién ahora aparece su quinto álbum titulado Los trabajos y los días también editado por Melopea. Fandermole define sus tiempos de trabajo: "Yo no pretendo grabar un disco por año porque mi frecuencia de producción no me lo permite. Además, los sellos independientes requieren cierta elasticidad. Este disco comenzó a gestionarse en el '92 y se editó a fines del '93. Costó terminarlo."
Lejos de aquellos días en que Rosario parecía ser la cuna de la nueva música popular argentina, Fandermole advierte esa distancia y trata de ser objetivo. "Lo que ocurrió es que aquella avalancha estuvo sustentada en una situación histórica determinada en la que las compañías necesitaban música en castellano, y en las que de algún modo, el foco de presión rosarino fue más fuerte que el resto. En Rosario se estaba produciendo mucho y cuando se necesitó hubo material disponible rápidamente. Yo creo que no es ningún capricho histórico. Sigue habiendo un movimiento importante en todas la áreas, con los mismos valores que en aquellas épocas, lo que pasa que las canciones no son las mismas. Lo que comenzó a principios de los 80, como trabajo y como energía, perdura. Lo que no perdura es la eficacia que tuvo en algún momento sobre el gran público. De todos modos no nos pegó gravemente, porque se podría pensar que si desapareció el interés todos desaparecimos y no es así, se trabaja en otros frentes, de acuerdo con las posibilidades, acorde con lo real, con lo que existe. El planteo estético se trata de sostener a pesar de todo, y nos adecuamos a las posibilidades existentes."
Esas condiciones de trabajo son tan complicadas en Rosario como en Buenos Aires, describe el autor de Canción del pinar. Dice que "el circuito musical en Rosario en algunos géneros es muy abundante y en otros es muy pobre. Nosotros -Fandermole en guitarra y voz, Iván Tarabelli en teclados y Juancho Perone en percusión- trabajamos de manera independiente, con música de rock, folclore, fusión, jazz. Lo que se hace es por autogestión. Los porcentajes de contratación son escasos en relación con la producción propia. Sabemos que el tipo de música que nosotros hacemos no es masivo, no da para que produzcamos gran cantidad en el año"
Más allá de las ventas, Fandermole entiende que no debe modificar su estilo -ritmos folclóricos y una especial preocupación por la poesía en sus letras- para estar a la moda, y tampoco lo ha discutido con sus colegas. "En mi ámbito no se planteó un debate sobre adonde se debe ir a qué nos conviene hacer, y eso se logra en las diferencias de estilos que cada uno siguió, que es la que más le convence a cada uno. Es un problema en el que no nos hemos metido ni nos interesa."

Fernando Sanchez