Jorge Fandermole, músico-poeta

Medio periodístico:
Diario La Nación

Fecha de publicación:
29 de Noviembre de 2002

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Jorge Fandermole

Prensa

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Jorge Fandermole, músico-poeta

Acaba de presentar las canciones de su último disco, "Navega", en el Teatro Alvear

Músico - poeta. He ahí un privilegio de elegidos. Uno de ellos es el rosarino Jorge Fandermole, que escribe canciones para la posteridad. Por eso mismo ha podido escapar incólume y airoso de tanto popstars y de tanto reality musical perpetrado por la TV.
Fandermole -camisa blanca arremangada, jean y zapatos marrones- asoma con un disco que "no es de novedades, sino un producto de decantación", como reza el escrito estampado en el programa de mano. Y lo hace tras diez años de su antecedente solista más inmediato. Fander, como se lo nombra, afirma que es, en tal sentido, "el cierre de un ciclo".
El dato parece anecdótico frente a otra afirmación del músico-poeta: "Navega" es el disco más parecido a mí que he logrado hacer". Siendo así, el crecimiento de la imaginación, de la inventiva, del sentimiento, es sorprendente y maravilloso. Porque tanto la poesía -el verbo develador y no la versificación que encolumna palabras más o menos eufónicas- como la música -que atraviesa territorios insospechados- trepan alturas pocas veces alcanzadas en la música popular.
Jorge Fandermole canta, guitarra en mano, sin moverse de su alto taburete, mientras espía en su atril. A sus costados y atrás están el piano, el acordeón y la esporádica voz de ese otro portento musical que es Carlos Aguirre, el atinado bajo de Fernando Silva, la inspirada percusión de Juancho Perone y las furtivas incursiones del teclado de Iván Tarabelli.
Es preciso destacar que en esta quijotada la Secretaría de Cultura porteña, a través de su Dirección de Música, su par de la municipalidad de Rosario y la Asociación Bancaria son los privilegiados cómplices.
¿Cómo describir los hallazgos musicales en melodía, ritmos y armonías cuando son inefables? ¿Cómo explicar, por ejemplo, una conjunción de acentos de vidala con subdivisiones de zamba, que trepan hasta la infinitud cósmica de la baguala? ¿Cómo sugerir siquiera las proximidades y las tangencias de los acentos litoraleños del rasguido doble con música tan tropical como la bossa y hasta la guajira? ¿Cómo reflejar las preciosas y a veces lacerantes metáforas nacidas al conjuro de la ternura y el testimonio?

Es, sin dudas, la impronta proteica de la trova rosarina -de la que Fandermole es referente insoslayable- la que permite entretejer las magníficas metamorfosis, tanto en los ritmos binarios (que abundan) como en los ternarios típicos de la música folklórica. Justamente esta clarividencia genial es la que permite que las canciones nos lleguen con la frescura, la emoción y la belleza de lo recién pergeñado o descubierto. Sobre todo por ese melodismo fantástico y atrapante que desgrana en las canciones "Cuando" y "Corazón de luz y sombra" y en la bellísima canción de cuna "Lo que usted merece".
Y si estas obras nacen ya enriquecidas al deambular por los derroteros intransitados de la palabra y de las notas, la interpretación las redondea con su hálito inspirado. Porque lo son los mil apuntes, los preludios, interludios y posludios, y los comentarios del piano (y a veces del acordeón y también de la segunda voz) de Carlos Aguirre; porque el bajo de Fernando Silva no abruma con pesadas notas, sino que acentúa la armonía gestada en el teclado; porque la batería de Juancho Perone no se tienta con malabarismo inútiles sino que apoya los climas rítmicos de cada canción.
La voz de Fandermole es vibrante, sobre todo en chacareras, como sus "Coplas de luna llena" y "La torcida", y otros ritmos inquietos, como el del mismo "Navega". Y sabe sortear con fortuna el paso de su tesitura de tenor - barítono hacia los falsetes a que lo obligan las sinuosas melodías por él mismo inventadas. Pero como es un artista impar, sabe de matices y del empleo de la media voz -siempre de dicción impecable- para recalar en las profundidades de la expresión.
Habrá momentos deliciosos, como cuando canta a dúo con Rubén Goldín la exquisita "Upa Federico", del Cuchi Leguizamón que convirtió en antológica el Duo Salteño, y el son "Marina". Y como ésta es una celebración del esfuerzo creador para dar a luz la grabación, habrá instancias emotivas como cuando invita a cantar con él a Quique Pessoa.
En el final todo parece quedar rubricado con su tema de antología "Río Marrón", amoroso retrato de su hábitat físico y espiritual. Pero faltará todavía un tema al que se atreve solo con su guitarra. "Junio" trae sello dolorosamente patético -que nos remite en su vuelo al Chico Buarque de "Construcción"- para narrar aquella muerte del piquetero de veinte años. Al anunciarlo, Fandermole confiesa haber preferido no tener motivos para escribirlo. Así, con este testimonio -y no con estrépito- se cierra el encuentro para mostrar las canciones de un disco que es un mojón de la música popular, levantado por uno de nuestros más esclarecidos talentos.