La fuerza del lirismo

Medio periodístico:
Diario Clarín

Fecha de publicación:
28 de Abril de 1985

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Jorge Fandermole

Prensa

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La fuerza del lirismo

Resulta incomprensible y casi sospechoso descifrar por qué los medios -especialmente los sonoros- han pasado totalmente al costado del rosarino Jorge Fandermole, no obstante ser uno de los cantautores más personales y profundos surgidos en el país en los últimos años. Con un excelente disco editado hace algo más de un año ("Pájaros de fin de invierno") y otro aún mejor de próxima aparición, desde el comienzo ha mostrado una madurez poética con frecuencia desgarrante, con la cual aborda temáticas muy diferentes. Sus canciones se entrelazan con armonías originales y están sustentadas en una amplitud rítmica en la que caen tanto el aire de vals como el de chamamé, el rock como la zamba, una característica que también se hace presente en otros músicos rosarinos.
"En algunos, como en mi caso, ya estaba presente desde antes -explica- otros fueron digiriéndola de a poco como Adrián Abonizio a través del contacto con otros músicos. Puede deberse a que Rosario es una ciudad a medias tintas entre Buenos Aires y el interior con el campo a un paso y la presencia del río, tan cercana y a la que no se le presta atención"
El mismo Fandermole reconoce la convivencia, en su música, del campo y de la ciudad. Nacido hace 29 años en Coronel Andino, un pueblo rodeado por el Carcarañá, a 50 kms de Rosario, la ausencia de colegio secundario lo llevó a radicarse en ese centro urbano. " Quienes han vivido al lado del río y en un pueblo -cuenta- y que por diversos motivos deben pasarse a la ciudad, tienen permanentemente deseos de estar en el campo. Muestran una forma de decir las cosas que tienen que ver con la costa, con el pueblo. Pero lo otro también está presente, al estar residiendo en un departamento metido en un centro urbano. En mí son dos mitades y no se escinden: a veces salen cosas que deben decirse con una rítmica urbana, y otras se vuelcan en ¾"
Ladrón de ruedas e Imagen de pueblo te sirven como ejemplos: "En esos temas puedo decir todo lo que siento acerca del hombre y del paisaje que lo está rodeando -comenta Fandermole- En el primero están el puerto y el río. Imagen de pueblo es estrictamente íntimo: si me abrieran un boquete en el pecho podrían ver con exactitud lo que fue mi infancia, y en él está más presente la tierra."
Tierra, agua y sangre son, según el mismo Fandermole, "los elementos recurrentes de mis canciones, de los que no puedo zafarme por tenerlos incorporados, y seguramente tienen un significado más oscuro del que puedo llegar a verbalizar. La idea del agua -una de mis grandes pasiones- es fascinante como continente, y quizá sea la metáfora de lo que se va, de lo que pasa."
"La tierra -prosigue- es el contacto inmediato con lo natural que fue mamando: no puedo evitar las calles de tierra, la frondosa vegetación de mi pueblo ya que, por haber allí una pequeña fábrica de Celulosa Argentina, existen miles de hectáreas de eucaliptos y pinos que no crecen habitualmente en una zona de llanura. La sangre es un símbolo referido al hombre y a la fuerza que está poniendo en lo creativo alrededor de los otros dos elementos."
Quienes no se han adentrado en su repertorio le han cuestionado su melancolía. Fandermole, por su parte, reconoce que los nuevos temas no ensanchan la rendija hacia el futuro abierta en Pájaros de fin de invierno. "Intimamente tengo esperanzas -asegura- pero prefiero manifestar otras cosas que pasan por lo sensible. Tienen que ver con el paisaje y con el hombre, pero no referidas estrictamente a su lucha de los últimos años porque, al fin de cuentas, la lucha es algo constante. Por otro lado, rechazo ser un permanente y fiel reflejo de lo que está pasando en un determinado momento."
"Es posible que cada vez vea que son menos las cosas que tienen salida -concluye. Lo más valioso es una actitud de lucha que, si se mantiene en forma permanente, puede ser levantada como un símbolo en cualquier momento, pero para eso no hay que caerse nunca y seguir en el camino hasta el último día:
"¿En qué puede creerse, sino en lo que se ama / por más que el perfume dure un soplo? / no hay tiempo para muerte bajo esta luna de agua / la pena ya le dio otro pecho al fuego / Sentarse en el camino, tentando a los meteoros / aunque la sangre aún se esté secando...digo en Pedazos de cielo que se caen. Uno sabe qué es lo más vulnerable, pero se juega porque es lo mejor que puede llegar a dar."