Un toque de raro equilibrio

Medio periodístico:
Diario Clarín

Fecha de publicación:
11 de Septiembre de 1988

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Jorge Fandermole

Prensa

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Un toque de raro equilibrio

No existe un único abordaje posible para acercarse al Primer toque discográfico del cuarteto que encabezan Jorge Fandermole y Lucho González, junto a Iván Tarabelli y Juancho Perone (Melopea, Interdisc, LP SL167518 ,37' 15''), otra de las buenas producciones de Litto Nebbia. En función del espectro actual de la música de raíz nacional, el registro constituye una muestra acertada de la propuesta, comentada hace casi un año por Clarín, en ocasión de su presentación, en Rosario, su lugar de origen.
Desde ese ángulo, el conjunto llega a un punto óptimo en el equilibrio entre la elaboración instrumental -partiendo de una rica base en materia de composición -, y del trabajo letrístico. González concreta un aporte fuera de lo común a través de cambios de ritmo, polirritmias y compases irregulares. Esta construcción compleja está apuntalada por la labor de Juancho Perone en la percusión.
En el terreno armónico, González, Perone (autor de dos temas) y Fandermole disponen tramas diversificadas y no convencionales, lo cual, en el caso del último, se hace más meritorio porque implica líneas melódicas sinuosas o quebradas, arduas para su propio canto. Traducidas a los arreglos, tienen su equivalencia, especialmente, en un sobria elección de los registros de los teclados por parte de Iván Tarabelli.
En relación con las posibilidades creativas de quienes lideran este primer toque, el resultado no es parejo. Para Lucho González, constituye una carta de presentación casi completa: además de lo ya dicho, va del sabor criollo de Un Gatito pa'l Pin a las sorpresas de Puerto Pirata: puede lucirse como guitarrista y expresarse.
Para Jorge Fandermole, en cambio, teniendo textos sólo cinco de los diez temas, en el disco se desaprovecha su fascinante impronta poética -desde las coplas sencillas y hondas del Huayno del diablo y de la Vidala de las estrellas hasta la intrincada dinámica de Carcará-, y su potencial en tanto intérprete. Por otra parte, en los tres años transcurridos desde su último álbum solista ha conformado un excelente material, que continúa siendo desconocido por el público.
Afinado y de buen tempo en la flauta que utiliza con soltura en los temas instrumentales, no despliega con ella los matices que sí brinda con la voz, de colores tan diferentes en sus graves y en los agudos. El ambiente de magia que logra en tanto solista se opaca en los momentos en los que el canto es compartido: se perciben algunos desajustes en los unísonos, que pasan a un segundo plano cuando ambas voces se integran a la armonía global.
Más allá del enfoque que se prefiera, Primer toque expone aciertos incuestionables: en primer término, un repertorio sin desniveles, en el que interesa -por ser un debut- la presencia autoral de Juancho Perone (bellísima su zamba Para Anita, donde el "Mono" Fontana, en calidad de invitado, modeló el justo clima de sugerencia a través del piano y de los teclados). Ya entrando en detalles se destacan el buen gusto y la sutileza de Perone en el empleo del bombo y la aplicación desusada y bien dosificada de las palmas, orientadas hacia el tratamiento tímbrico y, en lo rítmico, descubriendo los acentos internos.
El registro grabado por Mario Altamirano, se ofrece claro, con una ecualización de correcto balance. La edición incluye los textos, la ficha técnica sin omisiones y un diseño poco atractivo de tapa.

Sibila Camps